Dorothea y Oriol no necesitaron contratar a músicos para el día de su boda ya que fueron los propios invitados los que tocaron y cantaron en su ceremonia (la novia es una reconocida celista de la Filarmonía de Dresde, y Oriol un renombrado pianista). No resulta difícil imaginar que la ceremonia se convirtió en un fantástico concierto de música clásica en la que el coro también estaba formado por los propios invitados. Un auténtico placer para los oídos. Y si esto lo sumamos al fantástico carácter de esta pareja, el resultado fue una boda muy emotiva y diferente y que recordaré de un modo muy especial. Por cierto, la ceremonia tuvo lugar en una hermosa iglesia de Santo Tomás de Sorribas, y el coctel y el banquete el Pazo del Tambre que se encuentra en un lugar realmente privilegiado.
This slideshow requires JavaScript.